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| Quadre de l'artista |
Hace algunos días hablábamos de cómo el discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford era, en realidad, una actualización de algunos términos clásicos, utilizados por Epicuro u Horacio, para referirse a la importancia de ser conscientes de nuestra finitud para vivir más intensamente. De forma más auténtica. Pues bien, los artistas Benjamí Tous, Eleazar y Toni Clos han realizado un ejercicio similar, sirviéndose de conceptos como el memento mori, el vanitas vanitatum, el gaudeamus igitur, o el tempus fugit para ofrecer una muestra que, desde la muerte, se reivindica la vida. Se trata de un juego que reúne los imaginarios de los tres pintores y que, consciente o inconscientemente, nos recuerdan el trabajo de Jean Dubuffet, y su Art Brut, o a los trazos (violentos y llenos de color al mismo tiempo) de Jean-Michel Basquiat.
La Dansa Macabra - que ya se pudo ver en la galería El arte de lo imposible de Gijón – llega al espacio de donde permanecerá hasta el 3 de diciembre.

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